viernes 2 de marzo de 2012

Cosas de cantina y de seres humanos

Me encontraba en una de esas cantinas…no una vieja como las que describen todos los amantes de lo anticuado. El lugar estaba infestado de adolescentes recién ingresados a la Universidad.

Colocar un establecimiento que venda bebidas alcohólicas en las cercanías de un centro de estudios puede ser un gran éxito…o un gran fracaso.

Ahí me encontraba, en la compañía de mi telenovenero amigo, escuchando su plática y conversaciones ajenas. Una mujer de aproximadamente 35 años platicaba con dos hombres, todo mientras mi amigo relataba su viaje a provincia, pero me cautivó la plática femenina del cómo conoció al padre de sus hijos, el florecimiento de su amor y la aparente, inevitable ruptura de su idilio de amor. Tuvieron 4 hijos, o eso fue lo que escuché. Ella era un espíritu libre, así se definió, y por ello no podía estar anclada a 4 vástagos, así que simplemente decidió endosarle a los niños. Con un simple papel se liberaba de responsabilidades…que él los críe.

Mi compañero de copas me contaba de su viaje, de cómo le encantó el lugar, pero sobretodo de su encuentro con ella. No existe mejor encuentro que cuando lo ves…a ese otro ser humano que humedece tu ropa interior, hace brillar tus ojos y altera tu mente con el deseo de no separarte de ese ser jamás.

Todos nos hemos encontrado ahí, pero la cuestión que importa es encontrarse en el momento adecuado; en el momento en que ambas personas deseen lo mismo…ahí está la verdadera conexión. Porque podrán tener los mismos gustos, los mismos deseos y la misma ideología, pero lo importante es la sincronía.

En otra mesa cercana se llevó a cabo la siguiente conversación:

- Si no fumaras te metía bajo mis sábanas hoy mismo.

- Si no tuviera novia dejaba el vicio ahora mismo.

Ambos lo deseaban, pero existían factores que lo impedían. Simplemente una equivocada sincronización.

jueves 5 de enero de 2012

No quiero

La negativa en este país está mal vista, se reprueba. Cuando alguien emite una negación, se le condena, cuando lo que se debería hacer es admirarle. Parece ser que en nuestra sociedad azteca la palabra NO, duele, está prohibida. Siempre será mejor responder que sí y después fallar, que empezar con un NO por respuesta.

Es risible cómo en el ámbito laboral este patrón es sumamente común. Un empleado al estar recibiendo órdenes de su jefe, contesta a todo que sí, inclusive cuando se la ha preguntado si entendió todas las órdenes. Sería un suicidio responder que no. Después habrá tiempo para investigar, sin importar que el trabajo se haga a medias o inclusive todo lo encargado se realice incorrectamente.

Muchas personas argumentarán que simplemente es un mecanismo de defensa. Contestar No en el trabajo, implicaría ser el próximo despido.

En el ámbito personal pocas personas son los suficientemente inteligentes y respetables para decir que no. ¿Cuántas veces ha organizado una comida y nadie asistió? ¿Una promesa de pago que hasta la fecha no ha llegado? ¿Iniciado un proyecto sólo para verlo truncado? ¿Esperado un cambio de actitud y el único cambio es la pérdida de cabello?

Imagine que se encuentra leyendo la sinopsis de una película y queda totalmente atrapado, no puede esperar un segundo más para poder disfrutar la cinta. Comienza y es aún mejor de lo que esperaba, la introducción ha concluido y ahora comienza el desarrollo, la parte que nos cautiva porque a cada segundo el destino de los protagonistas puede cambiar. Finalmente….no hay final, la película no continúa más y la incertidumbre se apodera de todo, todo por encontrarnos con una promesa inconclusa.

Las afirmaciones al aire generan frustración, enojo, desempleo y un país sumido en la miseria.

La sorpresa no es confiar en alguien y que sea un queda mal, la verdadera admiración llega al encontrar una persona que desde un inicio diga NO.

No puedo, no quiero, no lo deseo.

Una sonrisa debería apoderarse de nuestros rostros, estamos ante alguien capaz de ser honesto consigo mismo, y por ende, es honesto con los demás. Los turcos tienen un proverbio:

“El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos”

Habrá que escoger mejor esos defectos, y elegir aquellos que tengan por defecto decir que No.

lunes 24 de octubre de 2011

17

- ¿¡ 17 !? ¿En verdad tienes 17 años?

- Pues...sí.

La lotería genética fue caprichosa conmigo. Un rostro digno de portada, las mejores revistas de moda italiana podrían pelear por él. Rasgos finos, piel tersa y delicada que invita a ser acariciada y nunca más apartarte de ella. La única grata herencia de mi padre fue una sonrisa cautivadora, dientes perfectamente alineados, resguardados por un par de labiosen apariencia inocentes, que saben esconder toda la experiencia que yace sobre ellos.

Nos conocimos en el trabajo, el área de comida de un centro comercial. Yo vendía pastas y tú hamburguesas. Los encuentros eran habituales, sólo 2 locales nos separaban, los chinos y las pizzas. Un buen día, tras largas miradas me senté a tu lado, nuestra primera comida compartida careció de palabras, mas no por ello la conversación fue nula.

La pubertad llegó a mi cuerpo y jamás se fue. Un par de delgadas piernas, casi siempre cubiertas por un entubado pantalón, que aprieta mi pequeño trasero. La frontera entre mis caderas y cintura es casi imperceptible, únicamente el tacto y la desnudez pueden revelarla. El abdomen duro sin marcas, a pesar de que odio el ejercicio. Arriba del ombligo mis pechos, mis carentes pechos. El escaso metro con sesenta centímetros de altura no aportaba mucho para poder llamar la atención, la única aliada contra ello era la falda que portaba una vez al mes.

Finalmente te decidiste a hablar, preguntaste mi nombre, mis gustos musicales y todas esas cosas que los hombres suelen preguntar, pero como todo un caballero, nunca preguntaste por mi edad. Comer juntos una vez a la semana dejó de ser suficiente e inclusive cambiamos nuestras habituales rutas de regreso a casa. Las frías mesas cuadradas de plástico azul, acompañadas de sillas metálicas que podíamos mover a nuestro antojo, vieron el desarrollo de esta relación, junto a las decenas de compañeros de trabajo y los cientos de comensales que a diario alimentaban su apetito y nuestros bolsillos.

Mi aspecto de niña inocente es un arma de dos filos, muchos se asustan, me apartan; pero otros son capturados, quedan encantados ante mi presencia, en especial los hombres mayores. Fantasean con tenerme debajo de ellos…o arriba tal vez. Miro sus rostros con detenimiento, sus ojos arden y sus labios se humedecen, mientras que su entrepierna crece. Admito que disfruto ver sus deseos transpirando. Algunos son alimentados por mi coquetería. Creando falsas esperanzas, sé que seré la protagonista de sus más perversas fantasías. La mente es tan poderosa.

Finalmente nos encontramos juntos, y tras varios orgasmos nos dispusimos a descansar. Únicamente las sábanas cubrían nuestros cuerpos, la colcha terminó en el piso alfombrado de aquel hotel y empezaste a preguntar. Tu ego masculino se hacía presente y mis respuestas lo engrandecían. Me confesaste que nunca habías ido a un hotel, lo cual me sorprendió y entonces yo continué con las preguntas, tu edad apareció e increíblemente tus 17 años no fue lo más impactante.

- ¿A qué edad perdiste tu virginidad?

- Hace unos instantes.

domingo 28 de agosto de 2011

Tele-Relación

La edad por fin marcó una diferencia. No conociste los walkman, apenas tuviste contacto con los discman, hija de la era digital. Leer una revista por internet me cansa, a pesar de utilizar mis enormes anteojos de pasta color púrpura. Observé el nacimiento de los blogs, el Messenger, podcast, videoconferencias y celulares. Alguna vez me confesaste que mi atraso tecnológico te cautivó.

Conforme ha avanzado esta relación, he aprendido a usar más mi computador, sí, ya sé que odias que utilice esa palabra y que lo correcto es laptop, la que ya hasta tiene marcadas mis manos y ha perdido su original color plateado, para mostrar dos manchas negras que me indican donde colocar mis manos, hecho que sólo indica que pasan más tiempo sobre este armatoste rectangular que apretando tus caderas, como acostumbro hacerlo al caminar juntos por esta caótica ciudad.

Me enseñaste a usar Twitter, Skype, una inmensa lista de aplicaciones y páginas que apenas puedo recordar. Tuve que crear un documento donde guardo cada una de las diferentes contraseñas porque me recomendaste no utilizar la misma.

Parecíamos un par de maestros, yo hablando de historia y tú mostrándome el futuro que se vuelve obsoleto tras cada actualización, una realidad que sólo creía posible en la ciencia ficción.

Nuestros empleos nunca han sido un impedimento para vernos y nuestros hogares se encuentran a tan sólo 3 ejes viales de distancia. Tal vez no es la edad, sino tu amor por la tecnología y mi desprecio hacia ella.

Hoy prefieres sólo observarme a través de una pantalla mientras el frío plástico de un dildo penetra tu sexo, has dejado atrás el contacto de mis ásperas manos sobre tu cuerpo.

"Amorío Fresco"
Roska Izquierda