viernes, 13 de marzo de 2009

El alcohol y yo

Primaria: El papá llegaba de menos flameado si no es que bien servido. La de ley una de Bacardí Blanco, cuando me iba bien traía Sperry. Para mi escasa década de vida, o menos, la verdad prefería algo dulce y un trago era imperdonable antes de ir a dormir. Mi encuentro con el Rompope y Sidra pues tuvo lugar en navidad, lo más que recuerdo es ver una tía cayéndose de ebria gracias al rompope, jaja.


Secundaria: Gracias a la tradición de los XV años, llegaron el Tequila y el Vino. Eran de ley un par de tragos y obvio no faltaron los primeros cuates haciendo desfiguros por tomarse mucho más de unos cuantos vasos con el alcohol en turno. Las fiestas empezaban y nunca me puse ebrio en esta etapa de mi vida, pero era genial ver las primeras transformaciones de la banda.

La Cerveza, merece su propio párrafo, llegó después de una ardua jornada laboral. Un tío, un primo y yo nos pusimos a reparar el barandal de una escalera. Obviamente yo estaba aprendiendo más de lo que podía aportar. La hora de la comida llegó y las quesadillas de sesos y un tercia de Coronas se hicieron presentes. Afortunadamente, la distancia entre la mesa y el fregadero era corta porque así como entró chela, fue expulsada inmediatamente. ¡¡¡Esta madre sabe a meados!!!!

Preparatoria: Ahhhh la primera peda, el asco a la cerveza ya había culminado y nuevamente Corona se hizo presente, ahora en formato caguama. El Pulque llegó para quedarse. Y como muchos otros, el alcohol en esta etapa solo tenía una finalidad: La Embriaguez. Y entre más rápido mejor. El Mezcal en formato panal llegó para destruir muchas neuronas. Dos desencuentros tuvieron lugar, con el Whisky y el Vino Tinto, con los cuales tendría un reencuentro años más tarde.

Universidad: Como nuevo integrante a un círculo social, no quería ser catalogado de manera negativa, vaya que fallé. Segunda fiesta en la Facultad y gracias al Vodka ya estaba tirado en el pasto mirando el cielo, siendo cargado hacía el Metro, con una sudadera que no era la mía y siendo despertado con el ya clásico: "Ya llegamos joven." Afortunadamente no fui el único y también tuve la oportunidad de probar Mezcal del bueno, de Oaxaca y hasta del malo con Chocomilk que, la neta, rifa. Las borracheras fueron menos continuas que en la etapa anterior, pero seguían frecuentemente presentes.

Desempleado/Empleado/Desempleado/Siga el patrón hasta el día de mi muerte: La de campeones llegó y el Whisky, con su exquisito sabor, si instaló en las elecciones habituales. El Ron y Brandy ya eran cosa más frecuente. La cerveza había perdido terreno hasta cierto viaje a Guadalajara y la aparición de Minerva, en conjunto con la recomendación de la ya célebre Carolus. Es así como las llamadas Cervezas Gourmet, se apoderaron de mi presupuesto. ¿Cerveza para ponerse ebrio? Si también se pueden disfrutar lo mismo que una buena botella.

Quiero pensar que un poco por la economía y un poco por la ¿madurez? Las borracheras disminuyeron. Tierras tapatías y nayaritas me dejaron muchas lecciones. El primer día de este año, ha sido mi última cruda. Veremos cuánto dura en llegar la otra. La verdad ya no me quiero encontrar con ella nunca más, pero bien es dicho: Nunca digas nunca.

1 comentario:

Unknown dijo...

mmmm
la peda en los xv de la peca
m1

y las carolus

el alcohol y yo... como el abuelo y yo