martes, 6 de enero de 2009

El perdón y su hedor

Culpa.

(Del lat. culpa).

4. f. Psicol. Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.

Todos nos hemos encontrado con este sentimiento en algún punto del camino. Pudimos haber sido los ofensores o los ofendidos. Ninguno de los dos escenarios es grato, salvo algunos casos:

Infligir dolor a quien no se estima puede resultar indiferente o si se es sádico y la persona que lo recibe es masoquista, incluso puede representar placer. Pero, causar dolor a alguien que se quiere no lo es.

Recibir dolor, tampoco suele ser grato (a menos que se sea masoquista), pero en general ser víctima de daño alguno, sea físico o mental, no es para nada agradable.

No intentaré analizar el por qué el ser humano causa daño. Lo que me interesa en este momento es cómo actúa para resarcir ese daño.

Resarcir.

(Del lat. resarcīre).

1. tr. Indemnizar, reparar, compensar un daño, perjuicio o agravio.

Más que resarcir, sanar ese agravio; más que indemnizar, recuperar lo perdido. Como seres sociales que somos, los roces, discusiones y problemas entre nuestros semejantes siempre estarán latentes, y por mucho que cuidemos el evitarlos, tarde o temprano se harán presentes.

Sin salir de nuestro hogar podemos encontrarnos en está dinámica de culpa. Una hija que insulta a su madre, un "Te odio" sale de su boca, tras ser castigada. Un padre descuida a sus vástagos, no les presta la suficiente atención.

Al exterior, las posibilidades son aún mayores. Un amigo a decepcionado a otro, le ha fallado y no existe justificación. Un primo lastima a otro accidentalmente y la culpa se apodera de él. Una novia siente que nunca será suficiente para su pareja.

¿Cómo reparar estos daños, sean reales o imaginarios? Con el perdón, sería lo más común. Pero el perdonar encierra algo vil y cruel.

Perdonar.

(Del lat. per y donare, dar).

1. tr. Dicho de quien ha sido perjudicado por ello: Remitir la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa.

Quien perdona, sabe qué, algún día, podrá cobrar la deuda. Que en un futuro, esa persona tendrá que otorgarle el perdón, ya que el ha sido lo bastante generoso, como para otorgar indulto. Usualmente esa es la dinámica del perdón. Pasar por alto una falta, con la conciencia que esa otra persona sigue en deuda con uno. Hasta que el agresor, se vuelva el agredido. Cuando se podrá remitir al perdón alguna vez otorgado.

Un amigo me habló de la reconciliación.

Reconciliar.

(Del lat. reconciliare).

1. tr. Volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos.

Reconciliar, implica más trabajo, implica reconocer esa falta y trabajar para evitar caer de nuevo. No caer en facilismo de una promesa. Romper con la dinámica del indulto, de la deuda. De la salida fácil en la que se ha convertido el pedir perdón y con eso querer poner un curita sobre la herida. Olvidar ese reflejo en el que se ha convertido la palabra perdón, ante alguna falta.

Un error todos lo cometemos, el mismo error pudo haber sido un descuido, una tercera vez es masoquismo o estupidez.

Una reconciliación es poner manos a la obra, admitir que se ha errado, pero que a la vez, se tomarán acciones para cambiar lo sucedido.

¿En verdad se puede lograr volver al estado anterior a la ofensa? ¿Podremos acostumbrarnos a no escuchar o decir -perdón- después de un daño? ¿Podremos ser lo suficientemente fuertes para emprender un cambio real?

Sea cual sea la respuesta, considero que emprender acciones que sanen ese daño (insisto, físico o mental) es mejor que decir o escuchar una simple "Perdón" palabra que se ha vuelto tan vaga y sin sentido, que apesta.

Sanar.

(Del lat. sanāre).

1. tr. Restituir a alguien la salud que había perdido.


3 comentarios:

Haydn dijo...

Zerch... perdón por el putazo que te di aquel dia en el tianguis navideño
P.D. me acuerdo lo de los caimanes y me da un chingo de risa

Anja Hupperich dijo...

"Un primo lastima a otro accidentalmente..." y luego termina con un par de puntadas... ¿no? Eso me suena...

Daños reales o imaginarios... una linea delgada es la que los separa... más bien el daño siempre será subjetivo para quien lo recibe, para quien lo da, es tan difícil entender al otro... es mentira eso de ponernos en los zapatos del otro, jamás, por la misma historia del otro no se puede comprender.

Sobre el perdón, ¿porqué a veces es tan difícil perdonar ciertas cosas? ¿Existe un tabulador que nos marca sobre que es fácil perdonar y que no lo es? Tú mencionas"quien perdona, sabe qué, algún día, podrá cobrar la deuda" ¿será?

"¿En verdad se puede lograr volver al estado anterior a la ofensa?" Tan sólo diré, que rompas un vaso de cristal, e intentes reconstruirlo.

isaac dijo...

¿Me perdonas por haberme quedado con tu disco de Garbage todos estos años?