domingo, 27 de septiembre de 2009

Acompañantes

Un viaje siempre se hace acompañado, desde ir a la tienda hasta ir a otro hemisferio. Podrás ir solo por la calle hasta la esquina, pero siempre te encontrarás con alguien, algún vecino, amigo o un perro, un acompañante, tal vez no deseado pero, que se hará presente.

Al utilizar medios de transporte masivos, llámese metro, autobús, combi, tren o avión, seguramente estará alguien a tu lado, ya sea en un asiento o de pie. La influencia que tienen esas personas en el recorrido que emprendemos es impresionante, pueden hacer tu viaje de lo más placentero o volverlo un increíble martirio.

El clásico es la persona que duerme y agarra tu hombro como almohada, pero existen innumerables casos al respecto. Aquí algunas experiencias propias y ajenas:

  • La plática: Nada más odioso que escuchar pláticas ajenas, y peor cuando tu reproductor de música ha agotado la batería. Por más que intentas distraerte con las imágenes a través de la ventana es imposible, no puedes sacarte esa voz de tus oídos. OK, intentas poner atención, si no puedes contra ellos, úneteles. Pero qué pasa cuando hasta uno de los participantes en dicha plática no habla, es un monólogo, observas el rostro de quién escucha y pareciera que quiere quitarse las agujetas y ahorcarse en ese mismo instante.
  • Parejas: Aquí se pueden dar varios casos, desde los que agarran los asientos como si fuera cama de hotel, hasta quienes tratan de salvar su relación casi pidiendo opiniones a los demás o ventilando intimidades que incluyen centímetros o flacidez.
  • Hippies: El olfato puede jugarnos una mala pasada, más cuando se es delicado a ciertos olores. Desde el metro hasta un avión intercontinental, siempre existirá un hippie en algún viaje, con ese olor característico de nula ropa interior. Si utilizan pantalones es porque no los dejarían ingresar al medio transporte.
  • Bebés: Sí, están en su derecho, pero no me digan que adoran el sonido de continuos chillidos o el olor a vómito. Lo sé, es inevitable a veces, pero de que incomoda, incomoda; y más si estás justo a su lado y parte del estómago del bebé se instala en tu pierna.
Estos son solo algunos ejemplos, un camionero, azafata o chofer, tendrán miles más.

2 comentarios:

Oscar Luján dijo...

Faltan como ocho mil ejemplos...el típico dormidoq eu se cae, se cae y se cae,,,y no termina de caerse... ¿o que me dices de la morrita de buen ver vestida sexy? Que, casualmente se instala frente a ti para que admires su anatomía,,, y tocare te puede llevar a la ruta 8 (al minsitero norte)... pero sin duda, el mejor de todos, son los individuos que suben con una bolsota de 10 kilos de "lo que sea", se quejan de que no hay asientos, se van hasta atras y tapan la salida,,, y cuando se bajan, le meintan la madre a todo mundo: al chofer por bajarlos diez metros depsués, al que iba sentado por no cederle el lugar, a la puerta por no abrirse... de lujo

Adolfo Lira dijo...

Por supuesto que faltan miles de historias, simplemente fue un esbozo, jeje.